Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
¿Por qué son esenciales las
buenas prácticas?
Para que una organización progrese y se adapte a los
cambios, debe convertirse en una organización de
aprendizaje y extraer lecciones de sus experiencias
con el objetivo de identificar y comprender las buenas
prácticas. Dichas buenas prácticas mejoran la forma
en que la organización funciona. Estas pueden ser
aplicadas a contextos específicos, institucionalizadas,
compartidas y repetidas a niveles distintos : de lo local
a lo internacional.
Sin embargo, si no se toman medidas para analizar,
sistematizar y compartir los conocimientos adquiridos
en el programa regular y en los proyectos, la memoria
institucional no se transmitirá, se incurrirá en los
mismos errores, el éxito de nuestras experiencias no
se conocerá y se perderá la oportunidad de mejorar las
prácticas, impidiendo de este modo el intercambio de
buenas prácticas. Una organización puede convertir
el conocimiento en acción a través del intercambio de
conocimientos y la sistematización de experiencias.
La presente nota conceptual es una breve introducción
al proceso de documentación y sistematización de
experiencias y de buenas prácticas.
2. Buenas prácticas en el seno de la
FAO: antecedentes
La FAO ha recibido de sus países miembros el encargo
de emprender un proceso de transformación interna
que le permita responder de manera más eficaz a los
principales retos mundiales: la presión demográfica,
la inseguridad y las crisis, “el amplio y creciente número
de personas desnutridas en el mundo, el aumento de la
desigualdad, los problemas de acceso a los alimentos de
las poblaciones más vulnerables, así como la creciente
escasez de recursos naturales debida, en gran parte, al
cambio climático. Situación que se ha visto ulteriormente
complicada por la volatilidad de los precios de los
alimentos 1
”. A estos desafíos a nivel mundial, se unen
los esfuerzos de la FAO para asegurar la gestión de los
riesgos de catástrofe y establecer un vínculo entre las
actividades de emergencia, rehabilitación y desarrollo.
En este sentido, las buenas prácticas son un elemento
clave para lograr esta labor.
Buenas prácticas y mejores prácticas : diferencias y similitudes
Una “buena práctica” se puede definir del siguiente modo: Una buena práctica no es tan sólo una práctica que se define buena en sí misma, sino que es una práctica que se ha demostrado que funciona bien y produce buenos resultados, y, por lo tanto, se recomienda como modelo. Se trata de una experiencia exitosa, que ha sido probada y validada, en un sentido amplio, que se ha repetido y que merece ser compartida con el fin de ser adoptada por el mayor número posible de personas.
Ciertas personas prefieren usar el término “buenas prácticas” en lugar de “mejores prácticas” dado que en la realidad es difícil afirmar que existe un único “mejor” enfoque, sobre todo teniendo en cuenta que los enfoques están en constante evolución y actualización.
El siguiente conjunto de criterios le ayudará a determinar cuándo una práctica puede ser definida una “buena práctica”:
1. Efectiva y exitosa:
Una “buena práctica” ha demostrado su pertinencia estratégica como medio más eficaz para obtener un objetivo específico, ha sido adoptada con éxito y ha tenido un impacto positivo en los individuos y/o en las comunidades.
2. Sostenible, desde el punto de vista ambiental, económico y social: Una “buena práctica” satisface las necesidades actuales, en particular las necesidades esenciales de los más pobres, sin comprometer la capacidad para hacer frente a las necesidades futuras.
3. Sensible a los asuntos de género: Una descripción de la práctica debe mostrar cómo los actores, hombres y mujeres, que participan en el proceso, fueron capaces de mejorar sus medios de subsistencia.
4. Técnicamente posible: La viabilidad técnica constituye la base de una “buena práctica”: es fácil de aprender y de aplicar.
5. Es el resultado de un proceso participativo: Los enfoques participativos son esenciales porque generan un sentido de pertenencia de las decisiones y de las acciones.
6. Replicable y adaptable: Una “buena práctica” tiene que tener un potencial de repetición y, por lo tanto, debe ser adaptable a objetivos similares en diversas situaciones o contextos.
7. Reduce los riesgos de desastres/crisis: Una “buena práctica” contribuye a la reducción de los riesgos de desastres/crisis para la resiliencia.
Sistematización de experiencias: proceso para identificar las buenas prácticas
¿Qué es la sistematización de experiencias?
La sistematización de experiencias es un proceso iterativo a través del cual una experiencia (con sus éxitos y sus fracasos), se identifica, valora y documenta en diversos campos. Este proceso sistemático permite aprender de la experiencia y de la determinación de buenas prácticas. Gracias a este enfoque, la práctica puede cambiar y mejorar y, de este modo, ser adoptada por otros. Gracias a la labor de documentación y aprovechamiento de las buenas prácticas, las organizaciones pueden responder de modo más rápido y eficaz a los diferentes tipos de crisis y de cambios que puedan surgir.
¿Cómo proceder? En el proceso de sistematización de experiencias se han indicado diversos enfoques complementarios (que forman parte integral de una estrategia en materia de conocimientos). Por tanto, es necesario:
• Incorporar de manera sistemática la sistematización de experiencias en los ciclos de proyecto;
• Planificar la sistematización desde el principio y a lo largo de las diferentes etapas;
Usar metodologías participativas (para asegurar la participación efectiva de los interesados);
• Integrar el proceso de seguimiento y evaluación (lo cual permitirá comparar y verificar los datos y la información obtenida a lo largo de las diferentes etapas de aplicación y práctica);
• Seguir los enfoques que sean útiles para el proceso, como el analítico, el de auto-evaluación y el de autocrítica, y estar predispuestos a la crítica y a los cambios;
• Utilizar la Comunicación para el desarrollo;
• Utilizar métodos y herramientas de intercambio de conocimientos;
• Tener en cuenta los aspectos relacionados con el género (con el fin de incluir las especificidades de los grupos destinatarios).